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 Lilith - clasificación: D

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Lilith_Evans

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Fecha de inscripción : 28/06/2010
Edad : 27
Localización : Castigada en el 2º círculo del Infierno

MensajeTema: Lilith - clasificación: D   Lun Jun 28, 2010 7:12 pm

Es mi primer intento de escribir algo sexual. Sinceramente creo que no sirvo para ello, pero quería intentarlo.
Cualquier tipo de comentarios son agradecidos, ya que espero me ayuden a mejorar.
Sé que tiene que estar fatal, pido perdon por adelantado.
Y bueno, ahí va:

Lilith...
Descendiente de una familia muy influyente en el terreno político en la Francia de 1890. La casa más grande, los muebles más caros, cortinas de terciopelo, candelabros de oro, la ropa tejida con materiales importados de países extranjeros...
Educada en su infancia por los mejores tutores de Francia, internada en su adolescencia en un colegio católico elitista, sólo para chicas de su misma clase social...
Ignorada por sus padres y educada por su aya. Hija única, se lo daban todo pero no la dejaban salir de casa.
Todas sus amigas, simple máscara social... superficiales y aburridas, como era de esperar. No soportaban mancharse y llevaban siempre el pelo y las uñas muy bien cuidados... Sólo podía relacionarse con mujeres. Nada de hombres hasta el matrimonio.
Ojos verdes, melena pelirroja siempre revuelta... Salvaje...

Esa noche hay una cena de gala, tiene que vestirse elegante, con falda larga, manga larga, cuello alto, pelo recogido... recatada. Avanzan con el carruaje a través de las calles de París y se siente vibrar al ver a la gente en la calle alumbrada por la luz de la luna, gente bailando al ritmo de los músicos callejeros, puestos ambulantes vendiendo baratijas... Su padre siempre dice que son la escoria de la sociedad, que contaminan la imagen de la ciudad, que es una suerte que ni se acerquen a la gente como ellos, de clases sociales altas. Ella los ve libres, desearía estar ahí, y no mirando a través de los barrotes de su palacio...
Se escapa por la noche de casa, cubierta con una capa con capucha y los zapatos en la mano. Se puso el pijama encima de la ropa, por lo que simplemente ha tenido que quitárselo para salir.
Se dirige a Montmartre, cuna bohemia, de poetas, pintores, artistas, burdeles, salones de baile y alcohol... todo lo que sus padres reprocharían.
Observa con curiosidad a la gente, intentando grabar en su mente cada sitio, cada cara, cada gesto...
Desde la puerta de un burdel, una madame la observa acercarse en su dirección. Una niña joven, piel extremadamente blanca, una muñequita, preciosa, deliciosa...
- Hola pequeña- la saluda- ¿Te has perdido?- Lilith la mira inquisitivamente. Es una señora mayor, aunque a pesar de la edad se conserva atractiva, con una larga melena rizada y negra como el ébano. Viste un corsé escotado y una falda abierta por un lado. Lilith se siente agobiada vistiendo tanta tela.
- No, me he escapado de casa. Sólo estaba curioseando.
- Entonces eres una niña mala...- la señora le sonríe seductoramente- Soy Naamah.
- Lilith
- Regento un burdel. ¿Sabes lo que es eso, cariño?
- No
- Es donde las mujeres ofrecen sexo a los hombres a cambio de dinero- pronuncia la frase despacio, dándole énfasis a la palabra “sexo”, segura de que la niña no va a saber lo que es, y tendrá que enseñárselo... Le vendrá especialmente bien esa dulce fruta a su negocio.
- Sexo...- repite Lilith
- Entra, preciosa. Y te enseñaré lo que es...
No le da tiempo a contestar. La agarra fuertemente de la cintura, sintiendo su temblor, y la conduce dentro.
Lo primero que ve Lilith nada más entrar, es la decoración roja, rosa y morada, muchos espejos y sofás y sobre todo mujeres casi sin ropa. Y empieza a tener mucho calor.
La madame desliza su mano a través de la cadera de Lilith para dejarla descansando en su culo. Le susurra al oído:
- Si quieres que te enseñe lo que es el sexo, deberás quedarte aquí toda la noche, y para eso, deberías vestir adecuadamente- mientras empieza a desabrocharle el vestido.
Lilith ha visto a veces lo que su madre llama rameras abrazadas a hombres que les desabrochan el vestido. Y ha visto la cara de placer de ellas, y la de locura y deseo de ellos. Y ha pensado que ellos harían lo que ellas les dijesen...
Por primera vez repara en que también hay hombres en el burdel, y que la miran mientras siente su vestido escurrir por sus hombros... siente el aire frío acariciar su piel y las miradas llenas de deseo de los hombres poner su piel de gallina.
Le desabrocha también las enaguas, que caen a sus pies, y la dejan en corsé, medias y ropa interior.
- Así está mejor- mete su mano entre las piernas de Lilith y la tocan en el punto justo que la hace gemir- Acompáñame
La guía escaleras arriba, a un pasillo lleno de habitaciones. Y abre una puerta.
Lo que ve la deja impactada. Un hombre desnudo tumbado boca arriba en la cama, con algo duro entre las piernas, que una mujer encima de él, también desnuda, se introduce entre las suyas.
Y siente algo introducirse entre sus piernas. Gime y las aprieta. Lo que hay entre sus piernas se introduce más.
- Esto es sexo- le dice Naamah- ¿Te gustaría probarlo?
Lilith asiente. Y Naamah termina de desnudarla.
La dirige desnuda a una habitación vacía, la tumba en la cama y toca una campana.
Abre sus piernas, se tumba encima de ella, y empieza a besarla, acariciando sus labios con su lengua en introduciéndola en su boca. Lilith levanta sus caderas para intentar sentir el placer que ha sentido antes y le muerde el labio a Naamah.
- Vaya, vaya. A la princesita le gusta jugar.
Se abre la puerta y entra una chica rubia cubierta con un vestido corto y transparente.
- Haz venir a Samael- le ordena la madame- Tengo trabajo para él- la muchacha rubia sale, y Naamah mira a Lilith. Tiene los ojos cerrados, las mejillas rojas y suda. Deliciosa- Samael es mi hijo- le explica- Te va a hacer lo que has visto que hacían en la otra habitación- le explica, mientras le introduce un dedo en el coño- Te gustará, tiene la polla enorme- mete otro dedo y los curva hacia arriba. Lilith grita y empuja sus caderas contra los dedos de Naamah.- Eres una buena puta, niña- baja hasta su coño y le pega un lametazo- me harás ganar mucho dinero- succiona su clítoris, muerde sus labios vaginales, le mete tres dedos en el coño y poco a poco, uno en el culo. Lilith presiona su cabeza contra su coño y Naamah, empieza a revolverse, no puede respirar, la azota y araña para que la suelte. Parece que Lilith tiene instinto para el sexo.
Se abre la puerta y entra un hombre musculoso, desnudo, y con una enorme polla entre las piernas.
- ¿Me has llamado, madre?
- Sí, ven y fóllate a esta puta, que casi me ahoga- le dice, respirando entrecortadamente
Lilith, piel blanca brillante por el sudor y sonrojada por la excitación, melena pelirroja revuelta, esparcida en la almohada, ojos verdes, oscurecidos por el deseo, y las piernas abiertas, mojada, rosada por el tacto de Naamah, esperando ser atravesada, frotando su culo contra las sábanas mientras mueve las caderas.
Samael, enloquecido por esa visión tan provocadora, se lanza a la cama y la penetra de un solo golpe, provocando que Lilith grite desesperada por el dolor y le arañe la espalda, dejando unas profundas marcas sangrantes.
Se comen la boca mientras Samael la penetra salvajemente, mientras Lilith empieza a gritar de placer, empujando sus caderas bruscamente contra su enorme polla.
Se corren entre espasmos, Lilith no deja de temblar y le muerde fuertemente el cuello mientras Samael eyacula en su interior casi llorando del placer.
La pone a cuatro patas y coge con la mano los jugos de su coño, mezclados con la sangre de la penetración y su propio semen, y lubrica con ellos la entrada de su ano. La penetra en 5 lentas estocadas, desgarrando su interior, y empezando rápidamente con el mete-saca, mientras mete tres dedos en su coño y los curva hacia arriba. Lilith no puede hacer otra cosa más que gritar enloquecida.
Naamah lo mira todo, el sexo salvaje y degradante que están teniendo la deliciosa muñequita y su hijo, y no le es suficiente con tocarse ella misma, por lo que se tumba en la cama dejando su sexo a la altura de la boca de Lilith.
Ésta empieza a chupar, succionar y morder. Araña sus muslos con las uñas y sus labios vaginales con los dientes, por lo que sangran un poco, sangre que no duda en lamer. Lilith le mete los dedos en el coño mientras Samael presiona los pechos de ésta y aprieta y estira sus pezones.
No se oyen más que gritos y gemidos en esa habitación. No paran de provocarse daño físico y placer en las horas que pasan ahí dentro en lo que dura la noche. Lilith traga mucho semen por todos sus agujeros, y se corre bestialmente en lo que es su noche de descubrimiento del sexo.
Lilith vuelve todas las noches al burdel, a follarse a los señores que buscan carne de jovencita, piel tersa que tocar, ya que sus mujeres han quedado frígidas y arrugadas.
De día, la señorita modosita que todos quieren que sea.
De noche, la puta más deseada del burdel.


Gracias por leer y comentar.
Saludos
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