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  UNA NUEVA VIDA CAP 3[MARMALADE BOY] MAYORES DE 18 AÑOS

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serezana



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Fecha de inscripción : 13/03/2012

MensajeTema: UNA NUEVA VIDA CAP 3[MARMALADE BOY] MAYORES DE 18 AÑOS    Lun Mayo 26, 2014 12:39 am

Capítulo 3      
                                           AL FIN EN CASA


Cuando llegaron a la estación Diodu era ya de noche.
- Yuu cariño, es muy tarde para llamar a casa y decir que hemos llegado...
- No creo...
Optaron por buscar un teléfono público y llamaron a casa.
- ¡Chiyaco! Hola soy Miki ya estamos aquí -dijo emocionada-, iremos mañana por la tarde -Contestó
- ¡Miki! Cariño ¿Qué tal? ¿Esta Yuu contigo? -Respondió Chiyaco.
-Sí, ahora te lo paso -dijo, pasándole el teléfono a Yuu.
-Mamá ¿Qué tal estáis todos? -Preguntó
-Bien -contestaron al otro lado de la línea-, venir mañana, ¡tenéis que contarnos muchas cosas!
Ahora estaban todos alrededor del teléfono de casa.
- Déjame el teléfono, Chiyaco -protestó Rumi, quitándoselo y poniéndose al teléfono.
- ¿Qué tal? Yuu, que se ponga Miki -ordenó Rumi.
-Tú madre -dijo Yuu, pasando el auricular a Miki
- ¡Ah! Hola mamá, ¿Qué tal? Ya estamos aquí -dijo ella, cogiendo el auricular
De fondo, se escucharon a los padres decir "¿Nos habéis traído regalos?"
-Mamá, que se terminan las monedas -dijo-. Adiós -Se despidió y colgó el auricular.
-Siguen igual, sabes que han dicho tu padre y el mío "¿Nos habéis traído regalos?" - Dijo el chico, imitando las voces de sus padres.
La chica suspiró.
-Cada día son peor -observó, mientras ambos de echaban a reír, para luego dirigirse hacia la estación de metro.
- ¡Qué ganas tengo de llegar a casa! -Decía Yuu, mientras la cogía de la cintura y la atraía hacia él y susurraba cosas en la oreja- ¿Tú no?
-Yuu, la gente nos está viendo -susurró la chica-, además, me estoy sonrojando...
-No hay más que dos personas-observó él- y están con los ojos cerrados -contestó.
Llegaron a la parada de la estación y bajaron, ahora tenían unos cinco minutos hasta casa.
Al final, llegaron y abrieron la puerta.
-Señora Matsuura -saludó el chico-dijo muy solemne
- ¡Oh, Yuu! -Exclamó la mujer, sorprendida- ¡Qué nervios! ¡Qué emoción! -decía, colmada de nervios.
- ¿Verdad que si? -dijo el chico, entre irónico y conmovido.
Cerró la puerta y dejó las maletas en la entrada. Cogió a la chica por la cintura, mientras la besaba y subía las escaleras.
-Te quiero mucho- dijo ella.
-Yo también Miki.
Entraron a la habitación y se quedaron dormidos.
Al día siguiente, Miki fue la primera en despertarse, sintió a Yuu a su lado, y sonrió "Bueno me tendré que levantar", pensó, "ahora soy yo la que tengo que preparar el desayuno, tendré que deshacer las maletas que anoche las dejamos en la entrada, seguro que siguen allí".
Se levantó con cuidado para no despertar a Yuu. Cómo le gustaba mirarlo.
Se puso algo de ropa, y bajó a la cocina. Miró a ver si había algo de en la nevera. Le había dicho a su madre que se acercara a su casa y le dejara algo de comer. Menos mal que se acordó y le había traído huevos, leche, mantequilla, tostadas, café.
Así que se puso a buscar los sartenes para hacer huevos. Batió los huevos, y los puso en el sartén.
Calentó un poco de leche y mientras ponía el café pensó cuando cocinaba para Yuu cuando iban al instituto. Luego él se fue América, luego se fue ella, y cuando ya estaban en casa los dos por el trabajo, no coincidían a la hora del desayuno, él se iba antes a trabajar, ella procuraba levantarse pronto, para despedirse pero él ya había desayunado, le gustaba cocinar para él. Lo malo que era un desastre en la cocina sabía hacer pocos platillos. Se había propuesto aprender a cocinar.
Mientras pensaba todo esto iba poniendo la mesa, sacó dos platos, el café estaba saliendo, dejando el aroma del café recién hecho por toda la casa.
Cuando terminaba de poner la mesa se giró para salir de la cocina, y lo vio a él que estaba apoyado en el marco de la puerta mirándola.
-Buenos días cielo, ¿Cuánto llevas ahí apoyado? -Preguntó.
-Buenos días cariño -saludó-. He estado aquí desde que empezaste a poner la mesa -hablaba en susurros, mientras se le acercaba y le daba un beso-. ¡Has hecho café!
-Te sirvo un poco -dijo ella sonriente-. ¿Quieres desayunar? Te hecho huevos revueltos.
-Gracias cariño- dijo sentándose. Ella empezó a servir el huevo a ambos, para luego sentarse y observarlo.
- ¡Ay, me he dejado las tostadas!
-No te levantes, ya voy yo -se ofreció el chico.
-Gracias, ¿Qué vas hacer hoy? -Preguntó, mientras estiraba el brazo para coger las tostadas
- ¿Por qué? -preguntó.
-Habrá que poner esto en orden y acuérdate que tenemos que ir a casa de nuestros padres, yo de momento me voy a comprar, mi madre solamente nos ha traído, huevos, café, tostadas...
- ¡¿Vas a cocinar tú? -Preguntó sorprendido.
-Sí ¿Paso algo? Tendrás que ir acostumbrándote -pronunció enojada.
- ¡Qué remedio! -Suspiró resentido.
- ¿Qué? -Gritó.
- ¡No te enfades! -Dijo él chico- ¡Es que no sabes distinguir una broma! -Suspiró- Miki, pero reconoce que no cocinas muy bien...
- ¡Pues ya aprenderé! -Contestó irritada.
- ¡Si ya! Pues Rumi tampoco cocina muy bien -observó.
-Pues se lo diré a Chiyaco -susurró convencida.
-Vale, ya voy a comprar y haré la comida -dijo riéndose.
- ¿Y qué vas hacer? -Preguntó.
- ¡Sorpresa! -Exclamó.
-Bueno, vamos a empezar yo voy a recoger todo.
Yuu se fue de compras. Compró fideos para hacer soba y la salsa y yakotori y varias cosas más.
Mientras Miki, ya había recogido lo del desayuno, la ropa de la maleta y empezó a colocar los detalles del salón que estaban metidos en una caja, mientras lo colocaba llego Yuu a casa.
La casa no estaba muy lejos de la de sus padres, dos calles más abajo, cuando la vieron les gustó, aunque tuvieron que hacer algunos arreglos pero les gustaba el barrio y no estaba muy lejos del trabajo de ambos. Yuu se encargó de ponerla al gusto de los dos.
-Ya estoy aquí, ¿Cómo lo llevas Miki? -Saludó el chico, entrando por la puerta.
-Ya voy terminando -Explicó, saliendo del salón.
-De acuerdo, voy hacer la comida -comentó entrando por la cocina.
- ¿Qué has comprado? -preguntó entrando con él.
-Para hacer soba y yakotori -dijo tranquilamente
- ¡Qué rico! -exclamó ella, aplaudiendo.
- ¡Venga! vamos a prepararlo -dijo el chico.
Mientras se iban haciendo los fideos, iban haciendo el yakotori. Miki preparaba una ensalada y ponía la mesa, aunque no paraba de dar vueltas por la cocina, abriendo cajones y el armario.
- ¿Se puedes saber que buscas? -Preguntó él, mareado de verla dar tantas vueltas.
-Las servilletas -dijo ella, mientras observaba a su alrededor- ¿Te acuerdas donde las dejamos? -Preguntó
-En ese armario, en el segundo cajón -respondió.
-Solamente me faltaba este de mirar -suspiró.
- ¿Qué cabeza tienes? -Dijo él, rodando los ojos- Si las dejaste tú allí.
-No me acordaba, ¿vale? -respondió.
-Venga a comer.
-Buen provecho -deseó ella, mientras se sentaba y daba el primer bocado. - ¡esta buenísimo! -
Felicitó.
- ¿A que si? -dijo él, introduciendo la cuchara en su boca y sonriéndole.
- ¡Uf! Mañana a trabajar otra vez -dijo la chica, poniendo una cara dramáticamente abatida.
-Sí, bueno, eso ya lo sabíamos -dijo Yuu, sonriendo-, se nos ha hecho corta la semana ¿verdad?
-Sí...-murmuró ella con pesadez-, tendremos que empezar a organizarnos, llamare a Meiko para decirle que ya hemos llegado. ¡Oye que te parece si quedamos para el sábado que viene con todos aquí en casa, ya estarán las fotos y se las enseñaremos!
- ¿Estás segura? -Preguntó dudoso.
-Claro -respondió con la emoción calcada en la voz.
-Bueno, yo se lo diré a Satoshi. Lo veré mañana, acuérdate que mi madre dijo que fuéramos a cenar.
-Sí, ¡Oh, Qué ganas tengo de verlos! -Dijo la chica-. Sobre todo a Sakura y Hayato.
El chico sonrió.
-No sé que habrán hecho esos dos pequeñajos...
Mientras hablaban terminaron de comer y a continuación recogieron la mesa. Yuu se puso a ver la televisión y Miki llamo a Meiko.
-Casa Namura -contestó Nat-chan.
-Nat-chan, soy Miki ¿Cómo estás?
- ¡Miki! -Saludaron al otro lado de la línea- ¿Qué tal el viaje?, ¿Qué tal Nara y Chiba? ¿Os gustó?
- ¡Si mucho!, Nara es una ciudad muy bonita -explicó Miki-, ya veréis las fotos hemos hecho muchas. Hey Nat-chan, ¿está Meiko? -Preguntó
-Sí, ahora le digo que se ponga.
-Gracias
- ¡Miki! ¿Qué tal estas? ¿Qué tal el viaje? ¿Cuándo habéis llegado?
-Ayer por la noche -respondió la chica, con una sonrisa en los labios-, oye Meiko ¿Quieres que quedemos mañana a la salida del trabajo?, digo, si no tienes nada que hacer-respondió
-Mañana no tengo nada que hacer, entonces, de acuerdo -contestó Meiko.
-Pues hasta mañana -dijo-, te llamare para saber exactamente a qué hora saldré.
-De acuerdo -dijeron al otro lado de la línea-. Hasta mañana - se despidió.
- "Adiós"
Yuu observó a la chica ya había colgado el teléfono y se acerco a ella.
-Deberías empezar a arreglarte -susurró contra el oído de la chica.
Cuando llegaron a casa de sus padres no hicieron más que llamar, cuando una montaña de confeti les vino encima.
- ¡Bienvenidos! -Gritaron todos a la vez.
-De verdad, dais miedo... -Dijo Yuu, sonriendo.
- ¡Miki, Yuu! ¡Yuu, Miki! -Gritaron los más pequeños, saliendo del comedor.
Los niños, a penas verlos, se lanzaron a los brazos de los recién casados.
- ¡Hola pequeñajos! Cuanto os echado menos -saludó Miki, abrazándolos.
- ¿Si? -preguntaron.
-Sí, porque no habéis interrumpido nada -dijo riendo.
Yuu la escuchó y le dio un suave empujón. Miki, giró la cabeza, lo miro y le dedicó una mueca picara.
-Venga, que tenéis que contarnos muchas cosas -dijo Chiyaco, animadamente- ¿Qué tal Nara? ¿A que es bonita? -Dijo, atacándolos con preguntas- ¿Fuisteis al parque de los ciervos? ¿Al templo Todaiji? -Preguntó Chiyaco.
-Y al... ¿Templo Kofuku-ji? -Dijo Jin.
- ¡A que son bonitos! -Comentó Rumi.
- ¿Nos habéis traído regalos? -Preguntó Yoji.
-Si papá -dijo Yuu-. ¡Aquí están! -Comentó Yuu, ensañando la bolsa de los regalos.
- ¿Por qué no comemos? -Dijo Rumi.
Les habían llevado comida tradicional de Nara y Chiba; los pequeños estaban encima de sus hermanos, mirándolos como si hiciera siglos que no los vieran.
Estuvieron hablando y riéndose, contando las excursiones que habían hecho, les contaron lo del oceanográfico y todos rieron a carcajadas. Los pequeños protestaron que querían ir y para hacerlos callar sus hermanos le prometieron que cuando tuvieran unos días libres irían.
Fue una velada agradable pero después de cenar y de estar un rato con sus padres, se fueron a casa. Al día siguiente ya empezaban a trabajar
Al día siguiente, se levantaron pronto, Miki que hasta ahora se levantaba cuarenta y cinco minutos más tarde que él, se levantó pronto también para preparar el desayuno.
Yuu le comentó que le diría Satoshi lo del sábado y se fue a trabajar. Miki se quedo recogiendo un poco y luego se arregló para irse a trabajar. El trabajo lo tenía a unos treinta minutos. Cuando llegó, todos le preguntaron por el viaje, ella simplemente les contestó que bien.
Trabajaba en una enorme superficie, así que lo mismo decoraba un salón, un dormitorio, como una cocina. Le gustaba, pero ella prefería algo más pequeño sin tener que tocar tantos gremios, pero de momento se conformaba con eso. En el fondo se preguntaba si el se acordaba de ella. La idea del era muy tentadora y le seducía; le gustaba trabajar en una tienda pequeña, que tocara un poco de cortinajes y de artículos de boda y de regalos. Eso era lo que más le seducía, siempre le habían gustado las tiendas de regalos, pero no quería hacerse ilusiones por no llevarse una decepción. "Bueno empecemos", pensó. Llevaba un proyecto que lo querían renovar del todo, tirar tabiques, pintar, así que mientras ella estaba de luna miel, tiraron los tabiques, pusieron otros y pintaron las paredes. Hoy había quedado con la clienta para que eligiera las cortinas. De vez en cuando se paraba y pensaba en Yuu.
Mientras Yuu, llegó a trabajo.
En el estudio le estaba esperando Satoshi.
Miwa, al final estudió arquitectura, pero en vez de ir al extranjero, lo estudió en la Universidad de Tokio; cuando Yuu volvió, le dijo que quería abrir un estudio, él estaba lo estuvieron hablando los tres, y el padre de Suzu les ayudó a abrir el estudio bajo su supervisión.
- ¡Yuu!... Hola ¿Qué tal el viaje? -Preguntó, dándole un apretón de manos.
- ¿Tú qué crees? ¡Estupendo!
-Me alegro mucho.
-Me ha dicho Miki que el sábado que viene, vengáis a casa, ¿Podéis?
-Por supuesto, Ayume estará encantada.
- ¿Y Suzu? -Preguntó.
-Está en el extranjero, pero el sábado creo que esta ya aquí-explicó-, cuándo hable con ella, ya se lo diré.
-Bien -dijo Yuu, estirándose-. Bueno tendremos que empezar, ¿aún sigues con el proyecto del supermercado?
-Sí, míralos a ver si te gusta como está quedando.
Pasaron la mañana discutiendo como quedaría si ponían esto aquí ó allí.
Cuando pararon para comer, pensó que aun quedaba unas cuatro horas para verla. ¿Qué ganas tenía ya de salir? Siempre había sido primero el sueño de convertirse en un gran arquitecto, pero desde que se dieron cuenta que no podían vivir el uno sin el otro, había sido Miki la primera y ahora todavía más que la tenía para él solo.
- ¿Qué piensas? -Preguntó Satoshi.
-Cosas mías...
El otro, simplemente sonrió.
Miki, pasó la mañana hablando con la clienta, mirando cortinas de un color y de otro, aconsejando a la mujer de que colores le iban mejor, hasta que se hizo la hora de comer. Llamó a Meiko y quedaron a las cinco en la cafetería de siempre. Cuando Miki llegó a la cafetería, Meiko ya estaba ahí. Esta sonrió y saludó a la recién llegada con un beso y un abrazo.
- ¿Qué tal? -Preguntó Meiko, mientras tomaba asiento- ¿Bueno cuenta?
-Ha sido estupendo. Nara es precioso estuvimos en el templo Kofuko-ji y también estuvimos viendo en
El templo Todaiji -habló Miki-, me impresiono mucho.
Meiko sonreía al ver a su amiga muy feliz. Miki le contó lo del oceanográfico y Meiko se partía de risa
- ¿Sabes que fue lo primero que dijeron nuestros padres cuando fuimos a casa? -Dijo Miki, sonriendo de lado- "¿Habéis traído regalos?"¡No van a cambiar nunca!
- ¿Y los pequeños?
-No pararon de estar encima de nosotros -dijo Miki, sonriendo al recordarlos-, parecía que no nos veían durante siglos, cogieron un enfado cuando estuvimos contando lo del Sea World, así que le dijimos que cuando tuviéramos unos días libres les llevaríamos y ahora estarán preguntando todos los días "¿cuándo iremos?"
-Son muy ricos -dijo Meiko con expresión enternecida.
-Desde fuera -dijo la otra, con el ceño levemente fruncido- ¿si los tuvieras que aguantar todo el día? no dirías eso -dijo.
-Aunque ahora los voy a echar de menos -susurró-. Oye, hemos pensado hacer una fiesta el sábado para ensañaros las fotos ¿vendréis verdad? ¡Anda, di que si!
- ¡Claro! -Accedió la chica-, no faltaba más, cuenta con nosotros
Estuvieron un rato hablando y riéndose. Meiko dijo que no podía quedarse más tiempo, que Natchan ya habría llegado a casa, así que quedaron para el sábado próximo.
Miki decidió irse a casa andando y viendo escaparates, no había mucho camino desde la cafetería hasta casa. Al pasar por el supermercado, recordó que no había nada en casa, así que entró a comprar. Se acercó a casa de sus padres para decirles lo del sábado y pedirle a Chiyaco que le ayudara con la comida.
-No te ofendas mamá, pero no cocinas muy bien -observó Miki.
-Di que si, hija. -Coincidió su padre.
-Bueno me voy -se despidió la chica, con una sonrisa-. Yuu está por llegar a casa -dijo ella, besando la mejilla de sus padres-. Adiós.
-Adiós -repitieron los presentes.
Cuando llegó a casa, Yuu aún no llegaba a casa.
Se puso a preparar la cena y al poco rato llegó Yuu.
- ¡Hola cielo! ¿Qué tal te ha ido? -Saludó desde la cocina.
- ¡Bien! ¿Y a ti? -Saludó, mientras dejaba la carpeta en el mueble de la entrada.
-Bien también, aunque se me hizo un poco largo el día...
-A mi también -concordó el chico-, me he pasado todo el día pensando en ti, ¿sabes? -Dijo, mientras se acercaba a la cocina y le daba un beso-. ¿Bueno que tenemos para cenar?
-Bueno... he pensado hacer tallarines fritos y de segundo plato pescado y una ensalada.
-Deja que yo haga los tallarines y tú prepara la ensalada.
- ¿No te fías de mí?
- ¡Claro que me fío de ti! Es sólo que quiero hacerlos yo.
Prepararon la cena y durante ella comentaron lo del día, cuando terminaron de comer, ambos recogieron la mesa.
Mientras Miki recogía la cocina, Yuu se puso a mirar unos planos. Al cabo de un rato Miki se sentó a ver la televisión y se quedo dormida. Cuando él se dio cuenta, la llamó suavemente y le obligó a irse a la cama.
El viernes, y Miki preparó una lista con las cosas que quería comprar para la fiesta; compró para hacer tempura y varias cosas preparadas, porque no le daría tiempo de preparar todo lo que quería hacer.
Llegó el sábado y poco a poco fueron llegando todos.
Como hacía un buen tiempo, salieron al jardín que tenían detrás de casa. Habían puesto una mesa grande con sillas, Yoji, había pasado la barbacoa, los pequeños no paraban de estar por todos los sitios, a los mayores les hacía gracia verlos, eran muy graciosos. Comieron y rieron viendo las fotos.
Contaron anécdotas del viaje y todos rieron. Pasaron una tarde muy animada.
Arini pidió consejo a Miki sobre la decoración para su boda y quedaron qué pasaría por la tienda.
Pasadas unas tres horas, los invitados se comenzaron a retirar.
- ¿Ha estado bien, verdad? El reunirnos todos juntos otra vez -dijo Miki, aún animada-, pero estoy tan cansada. -Suspiró.
-La verdad es que sí, que ha estado muy bien -dijo Yuu.
Cuando pasaba a lado de ella, le dio un beso en la mejilla.
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