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  Original APROVENCHANDOSE [Mayores de 18 años]

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serezana



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Fecha de inscripción : 13/03/2012

MensajeTema: Original APROVENCHANDOSE [Mayores de 18 años]   Sáb Jun 02, 2012 2:48 am




Os dejo este original espero que os guste. En los siguientes capitulos contendrá lemmon






Capítulo 1

Como lo conocí


Me llamo Marta y estábamos en febrero del año 1979 y hacía mucho frió. Había ido a la Academia Militar ese sábado, a ver a Carlos un primo por parte de mi madre que estaba haciendo la mili, le había tocado hacer guardia, y al vivir fuera mis tíos, me tuve que acercar a llevarle varias cosas que necesitaba, que mi madre había preparado para llevárselas, la hora de las visitas había terminado, y estaba esperando el bus en la parada.
Mientras esperaba el bus que estaba tardando en venir me puse a taconear el suelo para calentarme un poco los pies, me estaba helando, supuse que estaríamos a bajo cero, pues el aliento al respirar formaba pequeñas nubes de vaho.
Estaba sola en la parada aunque no era muy tarde, estaba la noche bastante oscura y había bastante niebla, me hacía muy poca gracia estar allí parada no pasaba nadie por la calle y había poca iluminación para mi gusto. Finalmente vino el bus y me sentí aliviada había estado en la parada unos quince minutos estaba helada y para colmó tenía que hacer trasbordo e iba a llegar tarde a casa como el siguiente bus tardara.
Subí, pagué y me fui a sentar a mitad de los asientos. Estábamos solamente el conductor y yo, gire la cabeza para mirar por la ventanilla Cuando note que alguien se sentaba en el asiento de adelante, gire la cabeza y vi que era el conductor, quien me preguntó.
¿Qué hacía en esa línea, si había ido a ver algún amíguete? Yo me quede mirándole y he de reconocer que no estaba mal, con el pelo castaño claro rizado, tenía una mandíbula fuerte, llevaba bigote, pero lo que más me llamó más la atención fueron sus ojos de un azul claro, como un día de verano. Se veía unos años más mayor que yo.
Yo le conteste, que no era un amíguete, sino un primo, Él se rió, ahora se dice así, me dijo con una sonrisa.
No me moleste en contestarle, nos miramos los dos esperando que alguno dijera algo.
--¡Hola! me llamo Javier - Se presentó primero.
-Marta - le conteste. Queriendo que arrancara de una vez el bus.
-¿Cuantos años tienes?
- ¿Cuantos me echas? -dije riéndome.
-Dieciséis
-Casi, dieciocho.
-Pues no los aparentas.
-Gracias, aunque de tener dieciséis a dieciocho hay muy poca diferencia.
- ¿Llevas siempre esta línea? -pregunté
-No -contestó-normalmente llevo la que va del barrio del Arrabal hasta el barrio Oliver.
-Ah.
- ¿Vendrás a verme algún día?-Me preguntó.
-No lo sé. Es una línea que apenas subo.
- Me gustaría volverte a ver-dijo sonriéndome.
--¿Y eso?-le pregunte riéndome.
-Me caes bien, bueno ¿nos vamos ya?, ¿te acercas a donde estoy yo?

-De acuerdo, y venga vámonos ya, que si no se me va hacer tarde, luego tengo que coger otra línea, él se rió.
Así que pase hacia adelante del bus, y mientras conducía íbamos hablando.
-Sigo pensando que has ido a ver algún amíguete. -dijo riéndose.
-Sabes lo que te digo, que hagas lo que te de la gana, si quieres creértelo te lo crees, y si no también-conteste ya cansada.
Al ver que me estaba cabreando, dejó el tema. Como apenas subía gente y más a esa hora de la noche, solamente tardamos quince minutos en llegar al final.
Cuando llegamos a la parada que me tenía que bajar, nos despedimos y me baje. Note que mientras me iba alejando de la parada, me estaba mirando.
Mientras, iba hacia la otra línea, iba pensando en la forma tan tonta, en que se había puesto a ligar conmigo.
Pensé, que algún día podría subir en esa línea y conocerlo un poco.
El mes de febrero fue muy rutinario iba a trabajar, cuando salía iba directamente a casa y los fines de semana salía con mis amigos.
Hoy era domingo, estaba en mi habitación sentada encima de la cama pensando,
Últimamente pensaba muy a menudo en Javier me preguntaba.
Si él pensaba en mí como yo lo hacia y me conteste a mi misma que no, que solamente el haber estado escasamente cuarenta y cinco minutos juntos hablando pero fueron cosa sin importancia lo clásico que uno hace cuando intenta ligar con otra persona y no podía haberle gustado tanto para que pensara en mí, además estaba el factor del tiempo había pasado demasiado tiempo desde que lo vi quedaban solamente dos días para terminar el mes de febrero.
En ese momento entró mi hermana con ropa en las manos
-Me ha dicho mamá que te dé esta ropa - dijo- dejándola encima de la cama - ¿te pasa algo?
-¿No, por qué?- contesté.
-No se te veo muy pensativa últimamente- comentó mirándome y sentándose conmigo en la cama.
Con mi hermana, sabia que podía contar, nos contábamos todo, es más pequeña que yo nos llevamos dieciocho meses de diferencia, y dónde una ve frustración ó muy negro, la otra siempre daba algo de esperanza al problema y todavía no le había dicho que había conocido alguien cuando fui a ver a nuestro primo y que últimamente pensaba bastante en él.
-Julia ¿te acuerdas cuando fui a ver a Carlos aquel domingo cuando le tocó guardia?- pregunte.
-Sí- contestó
-Pues conocí alguien y últimamente no hago más que pensar en él
-¿Ah sí? - Cuenta, cuenta- toda expectante.
Así que empecé a contarle todo desde que salí de la Academia Militar.
-No se que hacer por una parte me apetece ir a verlo, aunque no se si acordara ya de mí, a pasado casi un mes estoy echa un lío en la cabeza

-Acércate a ver si se acuerda de ti. Tú siempre te has atrevido cuando quieres conocer a alguien. Subes al bus como una más y si se acuerda te saludara, y si ves que no hace nada ni te dice nada será mejor que lo olvides - me aconsejó.
-Tú siempre tan práctica.
De pronto oímos a mi madre que nos llamaba.
-Sal tú- dije que voy a recoger la ropa.
-Mientras recoges piensa que vas hacer y me lo dices luego-dijo- mientras salía de la habitación.
Me quede sola y mientras ordenaba la ropa decidí que me acercaría a verlo, y seguiría el consejo de Julia por probar nada se perdía si subía y me reconocía bien y si no me bajaba en la siguiente parada.
Terminó el mes febrero y llegó marzo estaba muy nerviosa veía como los días iban pasando y no me podía acercar. Aquella semana no pude acercarme a la parada, teníamos mucho trabajo y terminaba tan cansada que sólo tenía ganas de llegar a casa.
Cuando llegaba a casa, mi hermana me preguntaba todos los días, si había ido a verlo a lo que le contestaba que no.
-¿Vas a ir a verlo, hoy? - Me preguntó - mientras recogíamos la mesa de la cocina.
-¿Qué interés tienes?- dije.
-Oh, sólo curiosidad, llevas una semana que no hay quien te hable de lo nerviosa que estás, y como es sábado pensé que te acercarías.
-Seguramente sí, creo que será lo mejor así saldré de dudas- respondí.
-¿Y que ropa te vas a poner?-preguntó
-Me pondré la misma que llevaba cuando lo conocí -contesté- y date prisa que si no voy a llegar tarde a trabajar.

La tarde se me hizo muy larga, pensaba que nunca llegaría la hora de cerrar, estuve toda la tarde nerviosa y aunque procuraba que no se notara, al final mi jefa lo notó.
-Ana, ¿te pasa algo?-preguntó
-No ¿Por qué, lo pregunta?
-Te veo, algo nerviosa.
-Seguro, que después de cerrar ha quedado con alguien-dijo la hermana de jefa.
Yo solamente sonreí, y notaba que me iba poniendo colorada por momentos. Menos mal que en ese momento entro un cliente, y así me evite contestar.
Media hora antes, me puse a recoger la tienda para poder salir puntual, y por fin llegó la hora de cerrar, me puse la chaqueta y dije un adiós muy rápido y casi salí corriendo.
Llegue a la avenida por donde pasaba el bus en los dos sentidos, me dirigí a la parada que iba hacia el Barrio Oliver, esperando que fuera en esta dirección, me iba fijando en los conductores, cuando llegaban a la parada, deje pasar dos autobuses, tuve que esperar unos veinte minutos hasta que llegó otro, era el último que esperaba si no venia ya, no podía estar mas tiempo, en la otra dirección tampoco lo vi pasar mientras se fue acercando en la parada solamente había cuatro personas y yo cuando mire hacia arriba en dirección al conductor note que me ponía nerviosa por fin era Javier.



Continuara....


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serezana



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MensajeTema: APROVECHANDOSE   Vie Nov 09, 2012 2:20 am



CAPITULO 2


Por fin el bus venia, llevaba más de cuarenta y cinco minutos en la parada, y tenía frio, aunque estábamos en marzo soplaba viento y venia frío
Me puse la misma ropa que cuando lo vi la primera vez. Un vestido rojo que al ser morena y con el pelo castaño oscuro casi negro me favorecía, el vestido era de corte recto y cuello mao, marcando mis curvas.
Note como un vacio en el estomago, y me ponía nerviosa no sabía si al subir y al estar frente a él, me reconocería y me diría algo o haría como si no me conocería, y yo no sé si me atrevería a decirle algo, ¿y si Javier no me decía nada? seguramente pagaría el billete y me adentraría al fondo del bus.
Deje subir a la gente y subí la ultima, él al verme me sonrió, y nos saludamos, cuando me sonrió todos mis nervios se alejaron, y me puse a su lado, agarrando la barra que lo separa de la gente.
Al llegar a un semáforo rojo me miro.

-¿Qué tal estas?- preguntó
-Bien.
-¿Cuánto has tardado en venir a verme?
-No he podido antes, llevamos una temporada de mucho trabajó
-¿Me vas acompañar hasta el final?- preguntó- arrancando de nuevo
El semáforo se volvió a ponerse verde de nuevo.
-Si ¿quieres?- contesté.
- Por mí, si-dijo.
Cuando llegamos a la penúltima parada, ya no había ningún viajero, a pesar del atasco llegamos con adelanto, sobre la hora fijada. Paramos en la calle donde estaba el principio de línea, y como estaba el de adelante, se coloco detrás apago el motor, se levanto del asiento y se estiro.
-Llevaba mucho rato sentado- dijo sonriendo
Nos sentamos en los primeros asientos y nos pusimos hablar, lo típico me pregunto si trabajaba, si tenía hermanos a lo que le conteste que si que trabajaba, le dije donde y que tenía una hermana.
El bus de adelante ya se había ido y ahora nos tocaba a nosotros ponernos en la parada, así que volvió otra vez a su sitio, arrancó el bus y paro en la parada volvió a salir de detrás del volante, ya no se sentó, si no que apoyaba su espalda en la barra que me agarraba.
-¿Te gustaría que el martes vaya a buscarte al trabajo? - preguntó- mirándome.
-¿De verdad? ¡Oh si claro! que me gustaría.- exclame toda emocionada.
- El martes y el miércoles, tengo fiesta, a ¿qué hora sales? - preguntó.
- Cerramos a las ocho, pero salgo sobre las 8 y diez más o menos, intentare salir pronto - contesté
- De acuerdo, espérame, el martes voy a buscarte - dijo - volviendo a su sitio.
Había llegado el momento de irnos habíamos guardado unos diez minutos desde que el bus de adelanté se fuera.
En la siguiente parada ya empezó a subir gente y ya nuestra conversación se iba interrumpiendo.
-¡Javi!, no te he dicho donde trabajo- dije de pronto.
-Es verdad
-Menos mal que me acordado- dije toda acalorada, "esperaba que al estar pendiente del trafico no se diera cuenta de lo nerviosa que estaba."
-Trabajo en la tienda de la calle Goya 55
-De acuerdo- contestó
-¿Te acordaras?
- Si, no te preocupes
Al llegar a un semáforo en rojo, cogió un papel y se lo apuntó.
-Ves, ahora no se me olvida- dijo con una sonrisa.
Yo le saque la lengua en plan juguetona y sonreí. Sin darnos cuenta ya habíamos llegado a la parada que me tenía que bajar.
- Bueno, me bajo en esta para coger el otro bus - dije.
- De acuerdo, hasta el martes adiós- se despidió guiñándome un ojo.
- Adiós, hasta el martes acuérdate- le dije- despidiéndome y baje, antes de que arrancara le dije adiós con la mano.
Cuando arrancó, vi que temblaba como un flan "Tengo que serenarme un poco" me dije, me senté en el banco que había debajo de las marquesinas, y busque en el bolsillo del chaquetón un cigarrillo, cuando estaba terminando el cigarrillo vi que venía el bus que me llevaba a casa, subí y pague, había un asiento libre en la parte trasera y me fui hacia allí y me senté.
Mientras íbamos en dirección hacia casa me puse a pensar en que en lo que habíamos quedado, me apetecía que viniera a buscarme, por fin podríamos llevar una conversación sin interrupciones.
Al llegar a casa, entre en el comedor y vi a mis padres y a mi hermana pequeña viendo la televisión.
-¡Hola!- salude.
-¡Hola!- me contestaron los tres
-¿Que tal la tarde?, ¿habéis tenido jaleo?- me pregunto mi hermana.
-Un poco- contesté me voy a cambiar.- dirigiéndome a mi habitación.
Al momento oí como mi hermana se acercaba a mi habitación.
-¿Qué tal? ¿Has ido a verlo?- preguntó.
-Si
-¿Y?- preguntó ansiosa.
-Hemos quedado para el martes- le contesté pensando que así me dejaría en paz.
-¡Qué bien!, ¿no?
-Sí, me apetece verlo sin estar en el bus.
-¿Vas a ir a verlo mañana y el lunes?
-No, si lo voy a ver el martes por dos días que no vaya, no pasa nada.-comenté.
-Puedes venir mañana con nosotros- dijo-
-¿Con tu pandilla?
-Sí, ¿por qué no?- dijo- mañana es domingo, no vas a quedarte en casa todo el día.
-De acuerdo- le dije
Conocía a los amigos de mi hermana, me caían bien todos.
-Bien, mañana te vienes conmigo-dijo.

Por la tarde del martes, estaba nerviosa al ser primera vez que venía a buscarme no estaba segura de que viniera, no le di mi número de teléfono por si ocurría algo, y no pudiera venir.
Aunque intente que no se notara mucho en el trabajo, pero lo notaron y no hacían más que meterse conmigo y a mí se me subían los colores.
Cuando ya faltaba un cuarto de hora para salir, me puse a recoger la tienda para el día siguiente, cuando termine fui al baño y me arregle un poco. Cuando salí no paraba de mirar por el escaparate haber si lo veía.
-Carmen, fíjate si se puesto guapa- dijo-la hermana de mi jefa-dirigiéndose a ella.
-¿Quien viene a buscarte?- pregunto curiosa.
-¿Porque lo pregunta?- conteste.- aunque note que los colores se me iban subiendo. Me daba rabia que fuera como un libro abierto. "No iba a decirle si me venían a buscar o no, si contestaba serviría para que luego se metiera mas conmigo."
- Estas mirando mucho por el escaparate.
-No te metas con ella- intervino mi jefa.
Por fin llego la hora de cerrar la tienda, hacia unos cinco minutos que me estaba esperando en la esquina, ya que desde el escaparate lo vi, estaba un poco alejado de la tienda apoyado en la pared fumando, "le había dicho que me esperase cuatro puertas más lejos y en la acera de enfrente de donde en realidad trabajaba".
Me puse la chaqueta deprisa y me despedí con un hasta mañana y salí casi corriendo.

Aún saliendo a las ocho y cuarto, todavía se veía sin necesidad de las luces de las farolas, el cielo estaba entre sombras las nubes de la noche iban cubriendo poco a poco el cielo, hacia buena tarde, se notaba que ya estábamos en primavera los días eran más largos, los arboles de la calle y los setos estaban en auge de floración.
Estaba distraído mirando la calle, caminaba hacia él cuando me vio, tiro el cigarro mientras caminaba hacia mí, mientras lo iba observando vestía con un pantalón marrón oscuro, una camisa clara y una chaqueta recia en verde caza haciendo contraste con el pantalón, estaba guapo, en comparación de como lo veía en el bus con el pantalón y la camisa de trabajo en color gris que no le favorecía nada, y a veces llevaba barba de días, a medida que me acercaba hacia él vi que se había afeitado cuando estuvo frente a mi me sonrió y me abrazo y me dio un beso en la mejilla, yo le correspondí.
-¡Hola!-salude
-¡Hola!, ¿qué guapas estas?- dijo cogiéndome la mano y acercándonos a su coche, una vez dentro me volvió a dar otro beso.
-Gracias, me había puesto un falda de color verde con vuelo y una blusa beige que era un poco transparente.
-¿A dónde quieres ir? - pregunto
-Algún sitio tranquilo, en el bus apenas podemos hablar. - contesté
-Si tienes razón, así que vamos a las delicias hay un bar muy tranquilo - comentó.
- De acuerdo.

Cuando entramos llegamos al bar, buscamos una mesa vimos una nos acercamos a ella y nos sentamos.
- ¿Que quieres? - preguntó- mientras se quitaba la chaqueta y la ponía en el respaldo de la silla.
- Una cerveza
- Yo, pediré otra - dijo levantándose a buscarlas.
Mientras iba a buscarlas, mire la hora eran las 8 y media, a continuación me quite la chaqueta y mire como era el bar, la verdad se veía un bar muy tranquilo.
Enseguida vino con las dos cervezas.
- No, se está mal aquí - comenté cogiendo una de las jarras de cerveza, que llevaba.
- Si, es un sitio muy tranquilo - dijo - dejando en la mesa, la cerveza que llevaba y sentándose. - bueno ¿me vas a contar algo más de ti?
- ¿Qué quieres saber?
- ¡Oh! muchas cosas.
- Por ejemplo ¿los años que tienes?
- Dieciocho, si ya te lo dije cuando nos conocimos y que tengo otra hermana - dije - yo sí que no se los que tienes tú
- Veintisiete.
-¿En que trabajas?
-Soy dependienta, trabajo en la tienda de regalos, que hay un poco más adelante y en la acera de enfrente de donde me has esperado.
- Y yo ya lo sabes, dando vueltas por la ciudad- dijo sonriendo.
- ¿Trabajas desde hace mucho?
-No mucho, he trabajado en otras cosas, pero al final he venido a trabajar aquí. Mi padre también esta.
-Ahh- dije- cogiendo la jarra y llevándomela a los labios.
-Siempre has trabajado en la misma tienda.
-No. Mi primer trabajo fue en una tienda de caballeros, cerraron la tienda donde estaba la prima de la jefa y se puso a trabajar con ellos y me despacharon a mí, como era la aprendiza. Y luego encontré este.
-Y ¿qué tal estas?
-La verdad no estoy mal, tengo confianza con mis jefes. No es un trabajo muy estresante, cuando más trabajo hay son el día del padre y el de la madre que entran las crías del colegio de la calle y quieren un regalo de un tamaño majo pero que no valga mucho, y las fechas de Navidad y Reyes, los demás días es esperar a que entren y compren. Me gusta.
-¿Que artículos vendéis?
-Tenemos muchas cosas, portarretratos, detalles pequeños, cajas de porcelana con bandeja haciendo juegos con lámparas de luz, son muy chulas, vajillas vasos, alguna vez hemos hecho alguna lista de bodas.- explique.
Le mire detenidamente, vi que me miraba fijamente.
-¿Que miras?- dije riéndome.
-A ti.
-¿Y que ves?
-¡Oh! a una chica muy guapa.
-Yo me veo del montón, como dice mi abuela.
-Pues yo no te veo del montón, tienes una sonrisa muy bonita y unos ojos muy bonitos también.-mientras estira sus manos y me coge las mías y empieza a jugar con mis dedos.
-Vale... gracias- dije- mientras me dejaba acariciar las manos...
Sin dejar de mirarme, estiro el brazo por encima de la mesa, y me acaricio la cara rozando con el dedo pulgar mis labios.
Yo estaba quieta, sin saber qué hacer, no soy una mojigata, había besado a otros chicos que tenían mis años ó un año más mayor, entonces los dos estamos a la par respecto que hacer.
"Era la primera vez que estaba con uno con bastante diferencia de años, y no sabía si estaba a la altura que él creía que pudiera estar."
-¿Javi? - llamé
-¿qué?
-Nos están viendo la gente- dije toda colorada.
-Nadie nos está viendo- separando su mirada de la mía y mirando por el bar - ¿mira?
Así que mire yo también, y no había nadie mirando.
-¿Pero pueden mirarnos alguien? –comente
-¿No te gusta lo que hago?- pregunto preocupado.
-No, no es eso, pero me da un poco de vergüenza.
-Yo ¿creía que te habían besado? y ¿acariciado?
-Sí, que me han besado pero tenían mis años o eran un año más mayor que yo, así que los dos sabíamos lo mismo.
- Ya
-¿Qué hora es?- pregunte de pronto.
-Las nueve y media-dijo- Mirando el reloj
-Tengo que estar en casa a las diez-dije
-No te preocupes llegaras a tiempo- dijo
Terminamos nuestras cervezas y salimos del bar. Fuimos a donde había dejado el coche.
-Bueno, ¿hacia dónde hay que ir? - preguntó.
- Al final de la Avenida San José, en las terrazas de Cuellar. — explique.
-De acuerdo- poniendo el coche en marcha.
Me dejo a una calle de donde estaba mi casa no quería que me vieran las vecinas bajar del coche, todavía no sabía si íbamos a salir o seria un amigo nada más, apago el motor.
-Me lo he pasado muy bien hablando-dije —girando mi cuerpo para mirarle.
-Me alegro, yo también me lo he pasado muy bien— girándose también él — ahora estábamos frente a frente.
-Mañana no podre irte a buscar, tengo cosas que hacer- dijo- pero el jueves puedes venir al bus, como hasta ahora.
-No importa, de acuerdo si no salgo tarde iré a verte.- conteste.
Me volvió atraer hacia su cuerpo y me beso.
Me cogió la cara y empezó a besarme era la primera vez que me besaba en los labios, fue dándome besos pequeños por toda cara hasta llegar a los labios me pasó la lengua por encima de ellos abrí mis labios mientras lo abrazaba momento que aprovecho para profundizar el beso.
Fue un momento precioso, el rato que estuvimos allí no dejamos de besarnos.
Tenía ganas de besarlo, llevábamos viéndonos cerca de un mes sin apenas tocarnos más que alguna caricia de manos, me sentía atraída hacia él de eso no había duda, y él también hacia mí lo note por la forma que me besaba.
-Javi, que al final llegare tarde a casa- dije sonriéndome y roja como un tomate.
-De acuerdo, hasta el jueves- contestó soltándome.
Hasta el jueves- contesté.
Llegue a casa pasando cinco minutos de las diez.

Continuara....




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